jueves, 6 de septiembre de 2012

REACCIONES DE ANIVERSARIO Y OTRAS FECHAS CONMEMORATIVAS


Nuestra vida está llena de días especiales, tanto en relación con otros como con las circunstancias que nos rodean, y que nos recuerdan o actualizan la pérdida de un ser querido de una forma aguda; estos días, colectivamente conocidos como "días festivos", incluyen el día del padre o de la madre, día de los novios o del amor, las fiestas nacionales, la pascua y la semana santa, las reuniones familiares anuales, los aniversarios, el día de las brujas, los cumpleaños, el día del trabajo, el cambio de estación, el día de los difuntos, día de la semana en que falleció, hora del fallecimiento, otros días conmemorativos y, muy particularmente, la navidad.

Nuestras tradiciones, rituales y aún la comida especial de ese día son un recuerdo constante de nuestra pérdida. Son épocas del año en donde los sentimientos de pérdida se ven siempre magnificados, si bien más en unos días que en otros según las propias tradiciones familiares. Algunas veces no somos conscientes de ello y del cómo nos afectan, incluida la aflicción anticipatoria: ante los días especiales, no es extraño que se anticipe el malestar unos días antes y se sienta uno mal antes de que ellos sucedan, durante y unos días después. Estamos más irritables, deprimidos y ansiosos y los niveles de energía disminuyen.

Cualquiera que sea nuestra edad o el tipo de pérdida, los días festivos sin la persona amada serán ciertamente muy difíciles. Las antiguas costumbres se han terminado y nunca se repetirán de la misma manera. La risa, antes tan fácil, fluida y natural, puede llegar a ser solo una mueca o perderse totalmente; dar regalos, alguna vez tan divertido, puede parecer vacío y triste, carente de sentido; las canciones familiares, a veces tan reconfortantes, pueden atragantarse y acompañarse de lágrimas y un intenso anhelo. En verdad, hay algo de dolor que cuelga de la alegría que otros sienten: es difícil estar sin la persona amada y tener que ajustarse a esa nueva tradición por obligación y sin quererlo. Todo esto suele acompañarse de una gran cantidad de angustiantes preguntas: ¿Qué es lo que me está pasando? ¿Si seré capaz de aguantar esto? ¿Realmente deseo sobrevivir a esto? ¿Lo que siento es normal? ¿Me estoy enloqueciendo? Además, los festivos añaden su propia carga de preguntas. Es importante reconocer que hay muy pocas respuestas que sean universalmente buenas o malas a estas preguntas; en realidad, pueden haber muchas, dependiendo en parte de factores únicos a la situación existencial particular de cada uno: quiénes somos como personas, qué es lo que a nuestra familia le gusta, quién era, cómo y dónde murió nuestro ser querido, cómo y cuál era nuestra relación con esa persona, papel que ella desempeñaba en la realización del ritual de la fiesta, etc. De hecho, no todas las preguntas tienen que ser contestadas de forma inmediata o tienen una respuesta rápida y clara.

En la primera celebración de uno de estos días sin el ser querido nos duele todo con cada pensamiento de celebración: duele el cuerpo, el alma, el espíritu, el pasado, el presente, el futuro, etc.; en verdad, suele ser muy difícil encontrar una forma de celebración reconfortante. Aunque se hallan ensayado todo tipo de cosas que se supone sirven para enfrentarse a la perspectiva de un día especial sin el ser querido, nada parece servir ni adaptarse a nuestra nueva circunstancia. Todo lo que se quiere es "pasar de una vez" toda esa época que ahora es diferente y molesta y "despertar varios días después". No encontramos paz y tranquilidad en ningún tipo de celebración; se llora con cada adorno que se pone en el árbol de navidad, con cada pastel cocinado, con cada vela encendida, con cada rosa recibida. Se siente rabia contra el destino o contra dios por permitir que una vida tan feliz y tranquila tomara ese rumbo; hay pesadumbre y deseos de que todo el mundo sienta el dolor que nos embarga. Estos días, días de reunión familiar, son días donde realmente caemos en cuenta del vacío existente: el ver continuamente el regalo perfecto para nuestro familiar ausente repentina y repetidamente nos recuerda que ellos ya no estarán más.
http://montedeoya.homestead.com/navidad.html


Este año, para mi este aniversario ha sido muy doloroso ya 10 años sin mi hijo!!!!

BIOGRAFIA DE MI DUELO " TRASCENDENCIA".


MI TESTIMONIO LO HE LLAMADO TRASCENDENCIA semejándolo al proceso de la mariposa. Por la muerte de Juan David MI HIJO y la transformación del  dolor en servicio y arte.

Estoy casada con Luis Fernando Rodríguez hace 33 años, también madre de tres excelentes seres humanos con virtudes y dificultades, vivo muy orgullosa de ellos, Mónica María,  quien es una mujer, muy responsable, honesta, estudiosa, excelente trabajadora, amable, familiar, amorosa.

JUAN DAVID, muy inteligente, desde niño gran conversador,  bailarín, se destaco como deportista, en el colegio, y también como el deportista del año en el municipio de Sabaneta en el 96, nos dio muchas satisfacciones, muy solidario, alegre, demasiado amistoso, de temperamento fuerte, con una hermosa sonrisa, convencidísimo de ser atractivo, apasionado por todo lo que hacía, nos unía algo muy especial muchas veces solamente con mirarnos sabíamos que nos diríamos, era orgulloso de su familia especialmente de la mama, muy  apegado a mí.

Diego Fernando, un joven muy maduro, jugador y amante del futbol, analítico, muy amable, de excelente escucha, estudioso, muy, muy tierno y cariñoso, responsable, muy bailarín….mamá

También soy facilitadora de duelo y miembro de la unidad de duelo de la Funeraria San Vicente acá en Medellín.

Mi experiencia se inicia con LA ORUGA que es la  NOTICIA del accidente y MUERTE.
De JUAN DAVID quien nació en Medellín el dic.9 de 1980 y murió en Manizales el 3 abril  de 2002,  mi segundo hijo de 21 años, murió después de sufrir un accidente, mi vida quedo tan desbaratada que en mi dolor escasamente me arrastraba, sentía que se había llevado parte de mí, que me faltaba algo en mi cuerpo,  en mi mente y en mi espíritu. Vivía por las personas que sabía que me amaban, no entiendo como fui capaz, ya que en esta fase  del duelo mi piel me dolía cuando el aire y el agua me tocaban.
Cada vez que despertaba en esas largas noches, mí único pensamiento era mi JUANCHO, también recuerdo que mi propio llanto me despertaba, era tanto, tanto, pero tanto el dolor, por su ausencia que me toco vivir el día a día, ya que cuando pensaba en un futuro  mundo sin él, sentía que me quería morir para reunirme con él, fue muy difícil, el dolor era como si un elefante  se parara sobre mí y me dejara viva.
A los dos meses me sentí muy angustiada y le pedí a Dios que me colocara en el lugar que me pudieran ayudar a llevar semejante dolor, y ese fue  la Unidad de Duelo de la Funeraria San Vicente.
Luego Pase a ser LA CRISALIDA Semejante a mi proceso de elaboración del duelo.
Que me llevo a ENCAPSULARME EN EL SENTIR Y EXPRESAR DESDE MI CORAZÓN Y MI ALMA, la falta física de mi hijo, me permitió entender muchísimas cosas, entre ellas que Juan solo moriría el día que lo olvidara y lo dejara de amar, eso sería imposible, durante esta etapa comprendí que Él siempre vivirá en mi corazón y mi alma y siempre espiritualmente, que es inadmisible olvidarlo, que tenía que dejar los apegos y que el amor siempre estará allí, también entendí que “el AMOR es lo único que la muerte no me pudo arrancar.”
ESTAS SON ALGUNAS DE LAS ESTRATEGIAS QUE APLIQUÉ A MI PROCESO 
Practicar la terapia del HOMBRO, OÍDO Y ABRAZO en familia.
Escribircomo este acróstico
J  uan jamás te iras de nuestras vidas
Ú  nicamente tú llenas este vacío que siento
A  mistades mil siempre te gusto tener
 inguno de los que te conoció te olvidará

D  ías felices pasamos a tu lado
A  mor me diste sin medida
V  ivir con intensidad, siempre lo hiciste
 mposible olvidar tu sonrisa
D  ios está gozando de tu alegría

R  ecordarte cada día ha sido doloroso
O  lvidarte será imposible a pesar del
D  olor que lleva mi alma,  me alegra
R  ecordar tus ganas de vivir, tus
 lusiones de fueron contigo. Le ponías muchas
 anas a realizar todo lo que querías
Ú  nicamente Dios y el tiempo me
E  nseñaran a vivir sin tu presencia
Z  ambullirte en el agua era de lo que más disfrutabas

B  rincabas y vibrabas con tu poderoso DIM
E  sperabas mucho de los que te aman
T  ambién dabas mucho a los tuyos
A  mabas con gran sentido de pertenencia
N  o te gustaba la injusticia, ya que eras muy solidario
C  ada día que pasa te extraño mas, estaremos
U  nidos allá en el cielo cuando Dios lo disponga, te seguiré
 ecordando con añoranza, dolor y alegría
                                                       Mamá, jul. 20/2003

INFORMARME: leer mucho sobre el duelo y la muerte.

" Estrategias que utilice en mi proceso de duelo, y algunas son parte de mi vida: Llorar cuando necesitaba, no importaba el lugar ni con quien estuviera, dar muchos abrazos y pedirlos en mis momentos de angustia y mucho dolor,  porque son muy sanadores, buscar ayuda, asistir al grupo de apoyo y mutua ayuda, informarme con literatura relacionada con el tema, escribir, ir al cementerio cuando me sentía muy angustiada, hablar mucho de mi hijo y del accidente, recibir y dar muchos abrazos de mis hijos y esposo, hacer el álbum de recuerdos, escribir en el diario del dolor, oír música religiosa, caminar, nadar, terapia del grito, ir a los lugares que Juan frecuentaba, hablar con sus amigos y escuchar sus anécdotas, recopilar y elaborar folleto con estos datos y conceptos de Juan, escuchar su música, ver sus fotos y videos, hacerle su rincón de recuerdos en mi alcoba, hacerle conmemoraciones en su cumpleaños y aniversario, estampar camisetas y botones con su imagen, ver películas relacionas con el tema, comunicarme con personas en duelo, investigar ,extender una red de apoyo comunicándome telefónicamente y vía internet con miembros de grupos y personas que están viviendo esta complicada y difícil situación,"... entre otras.
Estas  estrategias me ayudaron a recuperarme, porque a los dos meses de la muerte de Juan David creía que estaba enloqueciendo por tanto, tanto, tanto dolor y fue cuando le pedí a Dios de rodillas, que me diera la luz y el lugar donde me ayudaran, y al día siguiente escuche por una emisora religiosa a la persona más humana y profesional en el tema de Duelo al Dr. Jorge Montoya Carrasquilla. y con el inicie mi trabajo de Duelo y recuperación hijo Juan .

HACERLE EL RINCON A JUANCHO
Con su fotografía grande, sus medallas ganadas en natación, basquetbol, microfútbol, álbum de recuerdos, sus primeros zapaticos, su gorra, su loción, folleto con escritos de amigos y familiares, mis libros leídos, su historia académica, sus balones, videos, ángel, virgen, candelabro, botones, sus gafas,  su bandera del DIM, su cometa, su billetera,  su primer cuaderno, etc.
En la época de LA ANSIEDAD DE SEPARACION me TOCO VIVIR MOMENTOS MUY, MUY DIFICILES creí  que iba a enloquecer, fueron mis  peores momentos del duelo.
Hacer y tener OBJETOS TRANSICIONALES COMO BOTONES, sus primeros zapaticos.
Haciéndole caso a mi corazón fui  AL ESTADIO PALO GRANDE  DE MANIZALES  quería ir  el lugar donde Juan se cayó, fuimos el 30 de diciembre del año en que falleció.
Esta experiencia  me ayudo bastante, para resolver algunas preguntas que me perturbaban: sería muy alto de donde se cayó?, sufriría mucho?, me llamaría? Qué pensaría en ese momento? También hacer un rito en el lugar, como encender una luz y hacer una oración. Fuimos todos en familia y con mi sobrina Juliana quien lo ha extrañado  mucho, en la  quería muchísimo, Mónica su hermana se quedo afuera esperándonos, no fue capaz de entrar, por doloroso e impactante.
Con este hecho, quede más tranquila al resolver algunas dudas.
Utilizar y darle EL SIGNIFICADO A LA SILLA VACIA en fechas especiales, lo hacemos cuando sentimos muy grande su ausencia, generalmente en el comedor, ponemos su foto, flores y elevamos una oración.
Tuve que DESAPRENDER muchos MITOS: como las visitas al cementerio,  vamos cuando queremos o necesitamos: EN ANIVERSARIOS Y EN SUS CUMPLEAÑOS.
También en esta época de mi proceso  debía cumplir con ciertas tareas que implicaban mi recuperación, las cuales iba aprendiendo a medida que asistía al grupo de apoyo, contar de forma incondicional con la ayuda del Dr. Jorge Montoya Carrasquilla quien fue mi terapeuta, a mis compañeros y compañeras del grupo, y así poder llegar a mi recuperación.
Aprendí algo muy lindo como son las CONMEMORACIONES para honrar la existencia de Juan en la tierra, de hacerlo conocer, recordarlo con mucho amor y orgullo, de resaltar su paso por  este mundo, como nuestro héroe palabras de Luis Fernando su padre.
Lo hemos hecho en varias ocasiones como fue, al PRIMER AÑO DE SU MUERTE, A LOS 5 AÑOS DE SU ANIVERSARIO, 28 aniversario DE su NACIMIENTO, ya recuperados, fue  en la unidad de duelo en compañía de familiares.
El ambiente lo decore de navidad, porque era la época que más le gustaba, ya que nació el 9 de dic. con objetos simbólicos de su rincón: su primera cometa, su bandera que llevaba al estadio, portarretratos, flores, velón, notas de los escritos de sus amigos y familiares, primeros zapaticos, virgen, ángel navideño, álbum, etc.
La programación fue: Oración, canción del Camino de la vida, leí comentarios de familiares y amigos, Diego muestra el tatuaje que se hizo en honor a su hermano, donación de obra “Transformación” a la Unidad, compartimos con los asistentes buñuelos, porque  le gustaban desde niño, decía ¡mamita tengo mucha sed de buñuelo!, canción egoísmo y la tierra de Juanés, de sus preferidas, y para finalizar la canción Amor Eterno que de verdad me parte el corazón.
Después de estar recuperada y sentir a JUAN DAVID, permanentemente en mi corazón y en mi alma, sentir que me cubría otra piel, otra manera de ver la vida y hasta de olerla, crear  esa nueva familia sin mi hijo, fortalecer la comunicación entre nosotros, comprender que cada ser humano expresa el dolor a su manera respetar sus sentimientos y también establecer mis limites respecto al duelo.
Luego pase a ser esa MARIPOSA QUE ES MI RECUPERACION quería volar y llevar todos mis conocimientos del proceso de duelo, hacia el servicio a las personas que han perdido a un ser querido, con mi experiencia tan difícil y dolorosa, que fue  la de enterrar a mi Juancho. También lo que he aprendido de una manera más científica y académica, sobre el proceso, en el curso, para formarme como Facilitadora de duelo.
Todo esto lo escribo con dolor ya que el hecho de que me haya recuperado no significa que no duela, sino aprender a vivir este nuevo estado  y reconocer la existencia de la recuperación y así mismo darle sentido a la muerte de Juan.
Tampoco  ha sido fácil, para mis otros hijos Mónica y Diego, a quienes les ha tocado tener y amar, a esa otra mamá que dejó el dolor porque no volví a ser  la misma.
Doy gracias Dios por haberme puesto en la Unidad de Duelo de la Funeraria San Vicente,a los dos meses de la muerte Juan, ya que no fue una casualidad,  fue una obra de El, en la que llevo más de ocho años aprendiendo, abrazando, acompañando, escuchando, compartiendo y lo mas importante en el servicio a los padres y madres y otras personas  que se encuentran en tan difíciles momentos de sus  vidas.
DE AHÍ QUIERO RESALTAR LA GRAN IMPORTANCIA DE LOS GRUPOS DE APOYO EN EL DUELO, lugares con  que muchas personas pueden contar, y que muchas veces pasa a ser esa familia, que no encuentran en su hogar, porque allí no se juzga, ni critica la manera de cómo, cada uno expresa sus sentimientos, a esa gran familia pertenezco, ¡fue el gran Oasis en mi dolor¡
Mónica  ahora me dice: mami sino encuentras la ayuda en el grupo, yo  creí que te ibas a morir por tanto dolor.
Igualmente considero importante agradecer con todo el corazón a mis hijos Mónica María y Diego Fernando, a mi esposo Luis Fernando  por todo el amor y apoyo, en todo lo que he querido hacer, según lo que mi corazón me dice y comprendiendo el proceso que todos llevamos, además por aprender muchísimo de lo que les enseño de lo aprendido en el grupo de Apoyo como: “ lo sanador que es tener los brazos para abrazarnos, el oído para escucharnos y el hombro para descargar toda aflicción”, además el compartir con ellos los libros que  he leo sobre la muerte y el duelo  para así convertimos en una Familia Facilitadora.
Como no agradecer a mis 10 hermanos, mamá, sobrinos, familiares y verdaderos amigosque desde el momento del accidente han estado ahí, por su fraternidad, paciencia, compañía incondicional y  tolerancia para soportar mis cambios y mi modo de ver la vida después de afrontar esta tragedia.
A mi hermana Martha Cecilia como maestra de artes plásticas, quien nos aporto todos sus conocimientos, de manera voluntaria en el grupo de Arte terapia.
Ahora a los 8 años y 5 meses digo: “Juancho”  tu ausencia me ha enseñado que el tiempo no es exacto, ni perfecto, que el hacer es hoy que nadie sabe si el mañana será como lo piensa o lo desea, que la vida es una caja de sorpresas y debemos estar preparados para asumirla. La vida es lo que me va sucediendo, no me debo empeñar en hacer planes, sencillamente amar y disfrutar cada instante con los que amo sin complicaciones.
Agregando a lo anterior, quiero comentar que a los 4 años de la muerte de Juan y  a mis 50 años  ingrese a la universidad  a  estudiar Psicología, curse los dos primeros semestres, allí vi la materia de vejez y muerte la cual se refería muy poco al tema del duelo, invite al Dr. Montoya para dictar su conferencia sobre el duelo y otra más en la Universidad y así mostrar otra visión y de lo que podía incidir la pérdida de un ser querido en un ser humano.
Luego de terminar mi segundo semestre pregunte, que mas aprendería sobre duelo y me informaron que eso era todo, que allí  la muerte se tomaba como un proceso normal del ciclo vital, de verdad quede muy decepcionada y resolví, no continuar  los estudios superiores por razones económicas y falta de interés,  pues para mí era importantísimo aprender  del duelo de manera más profesional, para, ayudar a las personas.
En esa, época se inicio el grupo de estudio para Facilitadores de duelo en la Unidad, el cual aproveche y así adquirí los conocimientos académicos y científicos que llenaron todas mis expectativas sobre el tema, y con  mi experiencia de vida, ponerme al servicio de la humanidad.
En consecuencia después de mi recuperación puedo concluir que soy mejor ser humano, con defectos,  debilidades y fortalezas, que soy muy afortunada por contar con unafamilia amorosa, porque esta es la base de la recuperación, que somos aptos para   acompañar y dar una voz de aliento al que este en duelo.
Por último quiero decir, que la trascendencia de mi perdida es el servicio y el despertar de mis habilidades artísticas en la pintura, en el grupo de Arte terapia, en la Unidad de Duelo.
ESCRITO EN 2010 PARA EL CONGRESO INTERNAL DE DUELO EN MEDELLIN. COLOMBIA SEP. 16-17

LA FAMILIA CON JUANCHO
INMENSO VACIO SIN MI HIJO
ESTADIO DONDE JUAN TUVO EL ACCIDENTE, MANIZALES
SEP.2010 ACOMPAÑADA DE MIS HIJOS EN EL CONGRESO
UNA DE MIS PRIMERAS OBRAS.
CONMEMORACION AL AÑO DE SU PARIDA EN EL GRUPO DE APOYO
CERIFICACION COMO FACILITADORA DE DUELO CON EL DOCTORJORGE MONTOYA CARRASQUILLA MI ANGEL PARA PODER RECUPERARME Y ENCONTRARLE EL SENTIDO A LA MUERTE DE MI AMADO HIJO JUAN DAVID

REUNION CON AMIGAS POR EL AMOR A NUESTROS HIJOS 2011
4 ANIVERSARIO EN COMPAÑÍA DE SU MEJOR AMIGO.
EXPONIENDO EN EL CONGRESO INTERNACIONAL DE DUELO MI EXPERIENCIA SEPT.16.2010

domingo, 2 de septiembre de 2012

Primera Etapa del Duelo


1. AFLICCIÓN AGUDA
Se inicia en el momento de la pérdida y tiene prácticamente todos los elementos de un estado de shock emocional. Sin ser rígidos en la duración de este período, pues cada persona lo hará según su propio tiempo y estilo, su duración aproximada es de uno a tres meses. Sus características más sobresalientes son:

Incredulidad
Se trata de una de las primeras respuestas a la pérdida: la persona no cree lo que le está pasando, es una pesadilla, lo perdido está en otro lugar, esto no puede pasarle a él, es un error. Debido a que no es obligado ni preciso aceptar “de una vez” tan dolorosa realidad, la persona se moverá entre períodos de aceptación y de negación, según ella considere oportuno o necesario para su nivel de angustia.

Anulación psíquica
Fenómeno temporal en donde la capacidad de comprensión se ve alterada y la persona, para su interacción con el medio, está sujeta a los estímulos que le aportan sus sentidos (en términos coloquiales “se cierra el entendedero”, no coordina); de esta forma, la memoria sensorial (particularmente la visual y auditiva) no sólo está bien conservada sino muy activa, y acompañada de una hipersensibilidad a la comunicación no verbal (la que viene de los gestos, postura, tono de la voz, etc.).

Confusión e inquietud
El impacto de la pérdida deja al deudo aturdido y confundido, con sensación de entumecimiento, anestesia emocional y desorientación: con frecuencia no sabe qué hacer, dónde acudir, a quién consultar o dónde estar. Puede moverse de un lado a otro sin sentido, mostrarse inquieto, utilizando el movimiento como estrategia para descargar ansiedad y angustia.

Oleadas de angustia aguda
Se trata de pequeñas crisis de gran angustia que se presentan varias veces al día, duran unos minutos y suelen ser disparadas por recuer­dos de lo perdido. Sus características más llamativas son: sensación de ahogo y de vacío en el abdomen, opresión en el pecho, debilidad muscular, sofocos, agita­ción, llanto, activida­des sin objeto y preocupación con la imagen de lo perdido. Pueden llegar a ser tan dramáticas que la persona tenga sensación de muerte y se vea en la necesidad de buscar asistencia médica. Este fenómeno ayuda a entender el porqué una persona en duelo puede mostrarse en ocasiones aparentemente “serena” y al momento angustiada, y variar así a lo largo de los primeros días o, más adelante, cuando una de estas oleadas se presenta coincidiendo con una fecha o evento significativo. Al tratarse de una respuesta de los primeros días, su presencia posterior puede sorprender al deudo y a aquellos que le rodean, dándoles la falsa sensación de que se trata de un “retroceso” en su proceso de duelo.

Despersonalización-desrealización 
Sensación que tienen las personas de que el mundo no es real, que parece falso, brumoso, lejano, o como si lo vieran a través de un velo; otras dicen ver el mundo como si vieran una película; se sienten raros, como si les hubieran cambiado; no comprenden lo que pasa, todo parece extraño, irreal; oyen lo que se les dice y no lo entienden, y sienten todo como lejano; pueden ver las cosas incoloras, desteñidas y lejanas. Es frecuente y suele ser transitorio.

Pensamientos obsesivos
Repetición mental constante, a modo de imagen fotográfica, de los eventos que condujeron a la pérdida. Al tratarse de un estímulo negativo (doloroso, angustiante), una estrategia que ha mostrado ser útil a los deudos es la de oponerle otro estímulo de tonalidad contraria, es decir, muy positivo (p.ej., una de aquellas imágenes o fotografías que suscitan una sonrisa o un gesto muy tierno sólo al verlas) y que la persona debe llevar con ella para cuando se presente uno de estos pensamientos obsesivos. Cuando lo perdido no es evidente, estos pensamientos son sustituidos por “fantasías obsesivas”, las cuales pueden llegar a ser más angustiantes que la propia imagen real.

Síntomas físicos
Aunque no son de obligada presencia, si que pueden presentarse uno o más de ellos al mismo tiempo. Se relacionan con la activación de los ejes neural y neuroendocrino. Entre ellos están: sequedad de boca y mucosas, respiración suspiran­te, debilidad muscular, llanto, temblor incontrolable (particularmente en manos), perplejidad, tras­tornos del sueño y del apetito, manos frías y sudorosas, náuseas, aumento de la frecuencia urinaria, diarrea, bostezos, palpitaciones y mareos.

Otras reacciones
Pensamien­tos negativos sobre el futuro, desesperanza, revisión negativista o pesimista de la vida, fantasías de suicidio, sensación subjetiva de ten­sión y/o de haber sido sobrepasado por las circunstan­cias, respuestas explosivas como pérdida de control, dificulta­des de concentración, incapacidad transitoria para el mantenimiento de las actividades de la vida diaria, imposi­bilidad para descansar y disforia.
 Dr. Jorge Montoya Carrasquilla
 http://www.homestead.com/montedeoya/duelos.html
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