“Te curas de un sufrimiento sólo a condición de que lo experimentes plenamente”
Marcel Proust
Mucha gente cree que el duelo deberá estar resuelto al año de la pérdida. Para unos pocos esto puede ser así, pero para otros la recuperación tarda más tiempo, tanto como 3 ó 4 años, y a veces más si existen muchos factores de riesgo de duelo complicado. La cantidad de tiempo invertido depende de muchas variables que interfieren y crean distintos patrones, entre ellas: aflicción anticipada, crisis concurrentes, múltiples obligaciones, disponibilidad de apoyo social, características de la pérdida, situación socioeconómica, estrategias de afrontamiento y grado de religiosidad. Los momentos más difíciles del proceso se registran durante el primer y segundo año.
El Mito
“El tiempo lo cura todo” o “todo es cuestión de tiempo”, es un mito que afecta el desarrollo del duelo porque da a entender que el dolor obligatoria y espontáneamente mejorará con el paso de los días, cuando, en verdad, suele ser al contrario: los días transcurren y el sufrimiento empeora. Esto se debe a que no todos los tiempos en que viven los seres humanos tienen la misma importancia o presencia durante el proceso de recuperación.
El tiempo cronológico, aquel que medimos con el reloj y los calendarios, y el cual nos ayuda a entender que la pérdida se dio hace tres semanas, tres ó cinco meses, no tiene mucha importancia durante los primeros 12 o 24 meses, pues el dolor que se siente parece ser el mismo o, más frecuentemente, peor. El tiempo biológico, que es el del organismo (la edad biológica), es intrascendente en este asunto y no tiene mucha importancia durante el proceso, a menos que la persona pertenezca a la tercera edad o sea un niño por las peculiares características de su madurez y expectativas de vida. Por su parte, el tiempo subjetivo es la vivencia que cada uno tiene del paso del tiempo cronológico y se entiende cuando los acontecimientos amargos y dolorosos lo alargan y los felices lo acortan. Este es el tiempo que domina la experiencia del duelo, es personal y diferente en cada persona. De esta forma, no es el paso del tiempo el que cura, sino lo que uno hace con y en ese tiempo.
El dolor de la pérdida no envejece ni desaparece, se adormece, se hincha por tiempos o momentos y cambia de color. Es más, siempre conserva un color. Es un dolor que en lugar de mejorar empeora y que, además, no tiene perspectiva de mejoría a corto plazo.
Antes de emitir un juicio sobre el tiempo que lleva una persona invertido en su recuperación (“aunque mi pérdida ocurrió hace 2 años, el dolor que siento es como de 8 meses”), es preciso conocer todos los detalles referentes a la evolución del proceso hasta ese momento; seguramente allí podrá objetivarse la razón o las razones que llevan a esta frecuente asincronía. No es si no pensar, por ejemplo, en lo que diferentes crisis concurrentes pueden hacerle al trabajo del duelo y a los diferentes tiempos involucrados.
Dr. Jorge Montoya Carrasquilla
http://www.homestead.com/montedeoya/duelos.html
Clinicas del Duelo. Medellin colombia.
lo importante es sabe que hacemos con el tiempo y como lo invertimos en nuestro duelo.
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